Tiovivo




«Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros». Qué curioso que esta frase la dijera Cicerón, un filósofo que vivió entre el 106 y el 43 antes de Cristo.
Tenemos la impresión de que nos ha tocado vivir la etapa más dura, un tiempo donde los jóvenes están más perdidos que nunca, donde la crisis es más severa y el clima es más imprevisible. Nos parece que el futuro jamás pintó tan negro como ahora, que nunca los políticos fueron más corruptos que hoy día. Sin embargo, cada generación ha pensado igual de sí misma. Nuestros abuelos tuvieron que sortear obstáculos muy parecidos, lo mismo que nuestros padres. Las generaciones venideras se enfrentarán a desastres más o menos iguales, no serán mayores ni menores que los nuestros, aunque al ser los suyos les parecerán más graves. 
Lo cierto es que, con la perspectiva suficiente, uno se acaba dando cuenta de que la historia siempre se repite. Es la misma para todos. La humanidad ha sorteado una y otra vez el mismo escollo, ha peleado la misma guerra y ha caído en los mismos errores. ¿Será que nos estamos moviendo en círculo?